martes, mayo 28, 2013

PROBLEMAS DE TRABAJO POR CUBA.

Fragmento de
MEMORIAS DE UN DESCONOCIDO
II PARTE
HERNÁN CARRASCO GÓMEZ
2007

 




D

urante mi permanencia en la ciudad de Talca, allá por los años sesenta, me vi enfrentado a varios problemas, relacionados con la representatividad de la empresa constructora donde trabajaba, la mayoría relacionados con la indispensable armonía que siempre debe reinar con los trabajadores, quienes, al comienzo de las actividades, deseaban boicotear las faenas, como por tiempo había sido su costumbre en Talca, en la mayoría de los casos con “éxito” de quiebra, para la constructora.
Sin embargo, en latas reuniones con los dirigentes sindicales de la Provincia –todos en “lista negra” de las empresas- fui convenciéndolos de que podían confiar en mi palabra para concertar acuerdos que, a las partes beneficiarían. Además, ofrecí que si por algún motivo fuera desautorizado por la empresa, renunciaba. Así gané su confianza y logré dirigir con éxito, faenas que exigían sobredimensionar el personal de ejecución, para revertir la delicada situación de atraso de las faenas, en cuyo estado me fueron entregadas.

Mis buenas relaciones con el Sindicato, permitieron algunas licencias como reuniones ampliadas a todos los trabajadores para informarles de sus avances negociadores. Por mi parte, también les formulaba algunas peticiones que terminaban emparejando la balanza. Como quien afirma: favor, con favor se paga.

Por esos días, dentro del quehacer mundial, el tema recurrente eran las amenazas que recibía la hermana República de Cuba, en el sentido de tener que enfrentarse  a la invasión de su territorio, si Fidel Castro no retiraba los cohetes atómicos proporcionados por Rusia y  que los Estados Unidos había detectado, por intermedio de satélites rastreadores, recientemente puestos en órbita. Los mencionados cohetes, constituían poderoso detonante, a punto de activar una tercera guerra mundial. Nosotros, alejados de ese escenario, poco o nada teníamos que hacer, salvo conocer de las opiniones emitidas por autoridades en medios de comunicación. No obstante, los trabajadores organizados, con todo derecho, participan en ese tipo de disputas y, esa no fue la excepción. Las murallas de todas las ciudades del país, daban testimonio de ello.

Un día cualquiera, recibí la solicitud del presidente del Sindicato, trabajador de la obra en esos momentos, para reunir a sus compañeros en la plazoleta de entrada. Le manifesté no había problema, si la hacían fuera de las horas de trabajo. Ante esa respuesta, se explayaron, manifestando el deseo de que todos asistieran porque venía un dirigente de Santiago a concientizar a la gente acerca de los problemas que afectaban a Cuba. Así, los motivos de tal petición, se explicaron por sí solos.

Algo les pedí yo a cambio, autorizando la reunión de unos setecientos trabajadores, a la hora de entrada, después de almuerzo, “media hora”, fue la mutua aceptación.

Acompañado de otros románticos partidarios del proceso cubano, nos sumamos a la convocatoria, apostados en la última fila. Tomó la palabra el presidente talquino para presentar al dirigente nacional, el que no desperdició segundo para desplegar su temario, recargado de conflictos para otros trabajadores, de otras partes, y sus empleadores.

Con asombro, yo veía que el plazo de la media hora se extinguía y el tema cubano no aparecía… ¡Ni apareció! El sonoro chuzo-campana, golpeado con un fierro, anunció que la media hora había concluido. Los jefes de terreno conminaron al reinicio de labores, por lo que, muy luego, el disertador quedó sin auditorio. Antes de retirarse, el dirigente de obra, me presentó al orador señor Celso Poblete. Inmediatamente, les hice notar mi molestia por el engaño, alegando él, falta de tiempo, que lo iba a hacer. Le manifesté, en forma directa: Mientras yo esté aquí, usted nunca más ingresará a la obra!... ¡Hasta nunca, señor Poblete!

Prontamente, todo el altercado se supo, tanto en la obra como en la oficina central de la empresa en Santiago. Yo le agregaba que el engaño había sido de tal magnitud, que ni siquiera se había mencionado el “agua de cuba”, antiguo producto para lavar ropa, me parece.

El tiempo siguió su marcha acelerada y las obras también, pronto a terminarse, con el plazo corregido y, además, segura obtención de “premio” por adelantado en la entrega. Así de buenas se mantuvieron las relaciones con los trabajadores, mención especial a los santiaguinos que, en gran cantidad me acompañaron sin desmayo. A su vez, muy preocupados me llamaban desde Santiago para avisarme que, de improviso había sido nombrado Consejero de CORVI –mandante nuestro- en representación del Presidente de la República Don Jorge Alessandri Rodríguez, “un amigo tuyo” me decían, quien había expresado sus deseos de visitar los trabajos de Talca, como primera actividad de consejero… además, pidió debía recibirlo yo…

Desde joven, en mis variadas actividades de dirigente estudiantil, organizador de lo que fuese necesario, dirigente profesional y jefe de actividades laborales, me formé en un correcto proceder, sin “tejado de vidrio”, lo que siempre me ha permitido luchar con fuerza, la fuerza de la verdad y la ética. Fue así como en esta oportunidad –bastante joven- me vi enfrentado a una difícil situación para salvaguardar intereses de la empresa y mi honor. La empresa acusaba ciertos temores de una posible mala calificación, si el señor consejero informaba subjetivamente; además, temiendo yo lo hiciera víctima de algún desaire, consecuente con lo prometido. 

Sucede que, en esa empresa, trabajaba un hábil relacionador público, Dn. Juan Messina, quien se encargó de la difícil misión, consistente nada menos en que el señor consejero me diera explicaciones, que era lo que yo pedía, olvidando entonces yo la “sentencia” de no recibirlo.

Después de largas tentativas, por separado, ellos en Santiago y yo en Talca, se armonizaron las dificultades de las partes para dar salida honrosa a las dos posiciones. Nos reunimos en un Hotel de la plaza principal y allí, degustando exquisito coctail, limamos las asperezas, antes de ingresar a la obra la que, correspondía, encontrara aceptable desde cualquier punto de vista, asunto que debería reflejarse en su informe a la entidad.

Con el tiempo entendí que, en ese entonces, el dirigente sindical se hallaba en campaña, en procura de engrosar su currículo para alcanzar la meta de consejero que se había propuesto. Además, qué Cuba podría interesarle tanto al señor Poblete, si representaría a uno de sus enconados detractores, el Presidente de la República, señor Jorge Alessandri Rodríguez. Verdaderamente, se trató de un subterfugio, fallido porque asistí al acto, en toda su extensión.

Esta anécdota, hoy la recuerdo como una sabrosa anécdota laboral más y con final feliz, pero, debo reconocer que, en esos años, nos causó enorme preocupación. Son lecciones que el curso de la vida nos va entregando gradualmente, para un mejor accionar en el futuro, siempre por la senda correcta, nunca traicionando los principios básicos.
 

lunes, abril 23, 2012

PRÉÑAME, MUJER



SUEÑO EN HIROSHIMA

El pequeño Mishiva
soñaba con un sol
resplandeciente
sobre el cielo
de su casa
Entonces,
estalló la bomba.


LA AURORA DE LA VIDA

Recorrió el desierto de Galilea,
Relumbró en la estéril arena
Santificada por la huella
Del Nazareno. Frutos
De eternidad maduraron
En beneficio de los hombres.

Sanó Jesús al leproso,
Primera llave que le cerraría
Las puertas de las ciudades.
¿Lo sabía el divino Maestro?
¿Por eso oró en la sabana
Galilea? Verdad o no,
El hijo de Dios no desvió
Su camino, continuó
Sembrando sanidad
Y la fortaleza del Evangelio.

Más tarde, el Cristo del Madero
Estremecería la tierra,
Cegaría al sol en tanto
Su espíritu regresaba
Al Reino de su magnífico Padre.
Abajo, en solitaria sepultura,
Nacía la nueva era humana,
Luz para el candelero eterno.


VOCES DEL TEMPLO

Verdor del campo y azul de los sueños
Encabritan los recuerdos anunciando
Paisajes olvidados en un rincón de la noche.
Cabalga el río sobre mis sienes despertando
Las alturas de la nostalgia de una vida
Placentera bajo el alero de su frente amplia,
Bebiendo el agridulce néctar de sus labios,
Recogiendo la ebriedad de sus palabras
Blancas resonando en la fuente del cerebro.

Esa región era mi refugio sacro y también de oscebia.
Las voces del templo llamaban a la oración
Vespertina cual cencerro de las pastorías
De la vieja comarca donde el amor era semilla
De seres nunca habitados en la tierra.
Mano de nieblas inquietas guiaban el paso
De la muchedumbre, perdida en las quebradas
De la lujuria y el desvarío violento de las vestales.
Así, los altares gemían las ausencias desviadas.

Anochece sobre mi piel y cánsanse los ojos
De vigilias milenarias. Se atenúa el pensamiento
Y el paso reclama reposo. Mas el recuerdo es
Azufre y agua y nada lo apacigua en mi mente.
Recostado sobre ingrávidas y tibias mantas,
Miro el pasado y el futuro se duerme en la campiña.
Cual músico que al terminar su canto apoya
En el suelo la cantarina guitarra, así mi corazón
Detiene su rítmico camino y ahora ya descansa.
  


PREÑAME, MUJER

Preña, mujer, mi corazón con tan solo
una mirada de tus ojos de fuego,
para que yo sueñe el húmedo beso
que nunca me dará tu boca.
Dame el hijo que ha de llorar en mis entrañas
y que amamantaré con este loco amor que te
                                                      tengo.

Lo alimentaré con brevas, manzanas
y membrillos del huerto que añoro,
Edén para este hombre solo.
Lágrimas serán su dulce leche que no ha de
                                                       libar 
de los pechos que jamás serán suyos ni míos.

Préñame, préñame, ya, imposible mío;
abro mi cuerpo para recibir al hijo que pasearé
por parques, calles y ríos. Irá de mi mano
                                                      prendido
como soldado por la fragua de Vulcano,  
                                                en el Olimpo.                                              
Sólo yo lo veré, porque será siempre un
                                                     sueño                                                    
sólo yo escucharé su voz de niño preguntando
por la madre que lo regaló a mi destino.
Entonces rasgaré mi pecho, le abriré
mi corazón y verá tu rostro, te besará los ojos
y juntos gritaremos tu nombre, cuatro letras,
cuatro letras, como Amor y el vino.

Préñame, ya cariño, que cuando yo muera,
este amor, dulce tortura que por ti siento,
lo ha de continuar, eterno,
         nuestro soñado hijo.



DE TESEO Y MINOTAURO

Si en algún momento la luz de su mirada
me rescató de la siniestra curva trazada por el hierro,
ahora, rechazado en los umbrales de su casa y de su 
                                                                   huerto,
precipitado retorno al espiral del sangriento Minotauro.
Yo, transformado en varonil Teseo, lo enfrento
con el coraje otorgado por el elixir de sus recuerdos.
Lucho con denodada fuerza y al ocaso logro el Toro 
                                                                  vencerlo.

Mas la victoria es apenas un nuevo comienzo.
Mi espada yace solitaria en el ensangrentado suelo,
y con pavor compruebo que soy también el Toro 
                                                                yerto.
Movidos quizás por qué sortilegio, Teseo y Minotauro
renacemos para renovar la lucha que vuelve a estremecer los solares de los muertos.

Por siglos se derrama la sangre de los contendientes,
sangre líquida y coágulo repetido en el ruedo
                                                        de mi infierno.
Así, la simetría del duelo. Afuera brillan dos soles
preñando las rosas del firmamento;
adentro, apenas la argentina chispa del acero buscando, fiera, suave vaina en mi pecho.

Desgarrando el cuello del Toro cerceno mi garganta,
una y otra vez, así, por la eternidad de los días,
muriendo y renaciendo. En cada nacimiento, gozo
la alegría de re-ser guerrero. Mas, efímero el contento;
la infausta metamorfosis repite el odio en el toro
                                                         y en el hombre. 
                                                         
El regalo de la luz cae y pasa a ser mazmorra
de mi eterno infierno, donde ya no penetra
la claridad de mis dos perdidos luceros.
Retornamos a lid, y en esta eterna brega me asesino con mi propia
espada, pero nunca muero.

jueves, enero 19, 2012

CARETAS ESCONDIDAS.


DARÍO VALDEBENITO.
La inquieta noche cambia su fisonomía
en brevísimos lapsos diferentes
Hay ratos que es ambigua o celestina,
hermafrodita, desmembrada, afrodisíaca
o que se yo.
Friolenta y hambrienta a veces, calurosa
y seductora en otras.
Le incomoda la rutina cuando no es
talentosa
y la parsimonia cuando es tan liviana
La llave del silencio la tiene sólo ella.
Es esquiva a ratos con la Luna, cuando ésta
cae en la melancolía,
a la vez que se pone quejumbrosa y
egoísta
y se llena entonces, de sombras que asombran,
las meditaciones de los hombres.

En la Comarca o en la Cofradía resurgen ahora
mil caretas escondidas, como la misma
negra
noche de hoy.
Si, cambian a la par y cotidianamente
esas caretas
de
los hombres que un día fueron felices,
cuando sólo tenían, una de aquellas.
El silencio es un sagrado castigo para
las lenguas
traidoras que revisten o alucinan caretas
fantasmales
que remueven los escombros de la noche
desvelada
y taciturna.
Desaparecen entonces, los ángeles con sus
caretas
bondadosas de otro tiempo
Y se multiplican los demonios, con sus
caretas raídas
o quemadas por el sol
Que desgarran ahora, a un destronado
corazón y
extinguen poco a poco la luz, de su
lámpara de amor.

jueves, octubre 13, 2011

RECORDAR.



Rostros difusos y prisioneros del ayer
recuerdos que el correr de las hojas
han gastado y desvaído como humus
que nutre aquella planta que ya fue.

Así como espectros del alma
circulando por plazas y mercados
recordaré mis afanes y vergüenzas,
vocearé silenciosas plegarias por odios viejos
hasta convertirlos en ocasos que traga el mar.

Mis mejillas sentirán el calmo deslizar
de lluvia fina y dolorosa
que evocará sus imágenes…
sus pasos que fueron presente y ahora pasado
musitando incansables susurros sordos
como permanente compañía.

Miraré hacia atrás buscando un mago…
ese que es dueño de un reloj
que marca su horario a la inversa
y hacer aquello que no hice,
a lo mejor, decir lo que no dije
o juntar los sentimientos en muchos ramilletes
para entregarlos sin mezquindades
a aquellos que de mi sino fueron parte.

Esos encuentros serán los fantasmas
escondidos detrás de mi invierno.
Sin duda, la próxima primavera los guardará
con su sombra de arcoiris florido
desleído en la misma agua de viejos recuerdos.

Y también estoy cierta que los compartiré
como dulces confites, trozos de mi paso cierto.

R. ASCENSIÓN REYES-ELGUETA.

PUERTO SINGULAR…




Las luciérnagas han despertado
con la quietud del reposo, ellas titilan…
mientras la luna muerde los techos
y las estrellas roban suspiros a la noche.

Pancho, tu calendario de vasto histórico
y esas espadas ganadas en lides justas…
son símbolos de alcurnia orgullosa
desde añejo tiempo en que el oro y
las especias, eran la meta obligada…
Hasta hoy…nuestro presente
en que nautas y hombres de mar
dentro de sus castillos,
mecidos por un Pacífico
celoso y maltratado
se acodan a estas orillas
con bravura de espuma y arena,
impronta de un histórico pasado.

Eres vida…eres jolgorio multicolor
del arcoiris que cuelga de tus ventanas
de tus lares sujetos a pendientes viejas
de aquel casi medio ciento de alturas
bautizadas por el quehacer de sus gentes.

Las escalas de aquí y allá
parecen reptar al cielo
en busca del perdón a su pereza.
Sueñan con escobas que huyeron y
la suciedad convertida en fantasmas
vuela en los cansados hombros del viento.

Añejos lugares de oración
comienzan tu historia.
La Matriz…
como nido de una madre cariñosa
que ha dado a luz, cientos de vías
en un sube y baja con ritmo de pasos
colocando brillo en adoquines legendarios.
O San Francisco…
bautizado Pancho,
faro escondido entre cemento y ventanas,
quien desde siempre velará
nuestro mito de ilusión.


R. ASCENSIÓN REYES-ELGUETA

TIERRA.



Minúscula esfera azul entre el cosmos infinito,
inmensa, para los que moran en ella
cuyo tiempo se diluye entre
mañanas de luz y dorados arreboles.
Tiene música de trinos en conciertos sibilantes
y travesuras de un Eolo, que juguetón
alborota mares, praderas y montañas,
ilusión de un despertar tempranero.

Madre, tierna y pródiga que alimenta a sus hijos
con la savia fuerte de su piel y el fruto de sus entrañas.
Madre severa que impone normas y leyes
cuya naturaleza está…
desde el despertar de la vida y el inicio de los tiempos.

Mas, cuando se violan aquellas leyes naturales.
Agraviada…su vientre enérgico y fecundo bulle,
se remece con furia devastando el orgullo del hombre
y respira fuerte, lanzando suspiros de lava y fuego.
Otras, el líquido elemento como sierpe funesta
se recoge…
y luego…
retoma sus dominios con lamentos de sangre y muerte.

Algunos de sus hijos se han olvidado:
Del arcoiris florido entre valles verdes
del murmullo acompasado de sus cauces
de los seres inferiores que proveen sustento.
La inconciencia y el poder han dado paso a la destrucción
y al olvido de aquello que sin pedirlo se da.

¡Tierra, madre nuestra…!
¡Que tu memoria no olvide: Somos imperfectos!
¡Sin embargo, también somos tu amada herencia!


R. ASCENSIÓN REYES-ELGUETA.

domingo, agosto 28, 2011

CUANDO LOS SILENCIOS



Cuando los silencios lleguen a tu vida
sabrás por fin
el lenguaje del viento
sabrás también descifrar
el lenguaje estelar de la noche

Cuando lleguen los silencios
sabrás en que dirección lloran los álamos

Veras despertar la ribera
que durmió por años
con ecos de lamentos

Cuando lleguen los silencios
sabrás que nada es igual
ni la mueca agonizante de tu rostro
formara otra expresión
eso, cuando lleguen los silencios

sábado, octubre 02, 2010

POESÍA EN LA MONTAÑA.

Textos de Ángel Bermejo

ENCORDADOS

El día clareaba con sus primeros albores.
Despertamos en lecho de piedra
con trinar de pájaros madrugadores.
La penumbra gris en el vivac
se va desvaneciendo.
La roca de la montaña enhiesta
con disímiles formaciones
parece elevarse al cielo.

Tres montañistas trepamos
por verticales paredones,
unidos por la cuerda
la dama y dos varones.
Pienso, mientras subo en la cordada,
que en esta feliz ocasión
confluyen dos pasiones enlazadas:
una, actuar primero de cuerda;
otra, escalar acompañado de la joven amada.

De lo alto se avizora extendido manto
de frondoso follaje
cubriendo colinas, lomajes y barrancos.
El bosque de robles en otoño
de ramas violeta y hojas anaranjadas
destaca inmerso en el verdor
como una isla coloreada.

Amarillento camino sube serpenteando
por tupidas laderas.
A lo lejos el valle luce rectangulares parcelas.

Anclado a clavija en la roca inserta,
recojo, asegurando la cuerda que me une a ella.
El sol ilumina su cabellera
con reflejos tenues, como cinta de seda.
Entre sus hombros atado,
cae mechón oscilante
cuyas hebras castaño claro
tiemblan al soplo del aire.
Sus finas manos sobre la roca con esmero
contrastan con las fuertes
de nuestro tercer compañero.
La cara lozana sólo es visible si mira hacia arriba
y denota gestos de esfuerzo
para alcanzar agarres en que se afirma.
Los ojos de pupilas inquietas
buscan con afán separados asideros
en diagonal grieta.
Después de pasada difícil
con tenacidad franquear,
llénanse de rubor sus claras mejillas
con agitante respirar.

Hemos llegado a la cima.
¡Ya no hay nada que escalar!
Sentimos emoción estremecida.
¡Es un anhelante conquistar!
Nos unimos en triple abrazo efusivo
con risas, hurras y palmetones de gozo.
Mosquetones que nos cuelgan del arnés
acompañan con tintineo armonioso.

Oteamos la andina cadena montañosa
en el panorama extenso,
morada majestuosa coronada de hielos eternos.

Al lado opuesto, muy a lo lejos,
se divisa una azul franja de mar
limitada con el cielo por el horizonte recto.

Luego, para descender,
lo hacemos por ruta de menor dificultad
desescalando o descolgándonos en rappel
por las inmensas murallas una y otra vez,
hasta llegar al llano.

Desde ahí la jornada de escalada ha terminado.
Tiempo después surgen premoniciones
que raudos los años tristemente confirmaron.
Ella por un camino, yo por otro,
nuestros destinos inexorables se alejaron
dejando reminiscencias nostálgicas
que el pasar del tiempo no ha borrado.

En el silente jardín del espíritu
está tu recuerdo sembrado,
perenne flor primigenia.
Y yacerán las almas encordadas
como lo fuimos sobre roca,
con la cuerda en venturosos días lejanos,
por siempre Ismenia.



DESPEDIDA

Cuando las nubes grises ocultaron el sol,
aquella fría tarde de junio,
con serena mirada nos dimos el adiós.
Caminaste breves pasos para abordar el bus
y al marcharte, con tristeza, sonreímos los dos.
Luego, la desolación se apoderó de mi
muriendo en el adiós el sueño más feliz.
La noche fue larga y obscura,
sólo un silencio profundo y grave.
Los recuerdos transitaron por mi mente
en torbellino sin fin.
¡Cómo olvidar instantes pasados
que de la mente afloran cuál lejanos resabios!
La tierna sonrisa de los labios,
el compartir juntos del campamento,
la festiva fogata, rodeada de amigos
en convivencia con cantares y amena charla.
La marcha por sendero de empinada ladera
con mochila abultada en la espalda,
short y ajustada polera
en prácticas de escalar.
La alegre y espontanea risa
luego que por cuerda bamboleante bajar
desde elevada cornisa.

En el monte, su figura en la pared se eleva
centímetro a centímetro
moviendo una extremidad a la vez
en lenta danza de equilibrio.

El tiempo transcurrido vive en mi,
los campos y montañas que nos vieron sonreír
bajo un cielo diáfano volcando claridad,
encordados escalando
o descendiendo por la roca vertical.

Cuando la primavera vuelva nuevamente a surgir
y las flores pinten de color el campo;
otra vez el dolor y la nostalgia
se hundirán en mi.
Se irá mi queja entre los vientos
por quebradas, riscos y lomajes
nombrándote, para morir luego
en el eco distante.

ANDINISTA AMIGO

Dedicado a Óscar Hernández

Andinista amigo,
yo te hice un lugar en mi carpa,
acampados en la vega[1]
al pie de la montaña,
y juntos encendimos el fuego
que duró hasta el alba.

Andinista amigo, mi gran camarada,
he seguido tus pasos,
he hollado la huella de tu vibram [2]

en la nieve marcada.
He subido contigo
a la alta montaña,
firme el piolet[3], la cuerda tensada,
crepitando los crampones[4]
en cristalino hielo, en la ruta trazada.
¡Paso a paso, con vaporoso aliento,
compartimos la emoción
de alcanzar la cumbre anhelada
en la más grande aventura del espíritu!
Y luego contemplamos
el grandioso panorama circundante.

Andinista amigo, mi gran camarada,
he bajado junto a ti la pendiente nevada
por sobre blancos ventisqueros[5],
por entre agudos penitentes[6],
por largos acarreos[7]
y por profundas quebradas.
Y al llegar al agua por donde corre el estero,
entre las peñas y espinos huraños;
yo te vi a mi lado, mi gran camarada,
sereno, tranquilo, sonriente
como un buen hermano de nuestras montañas


CAMARADA ESCALADOR

Camarada escalador,
de numerosas jornadas
en paredes de montañas
andinas y de la costa,
cuando subíamos por la roca, encordados;
llevabas sombrero semejante a tirolés
y pantalón de escalada snicker.
Parecías del siglo pasado,
un entusiasta alpinista.

A más de 4000 metros,
cuando el sol asoma
entre las alturas pétreas
dibujando sobre la roca
alargadas sombras rectas,
ascendemos por un largo glaciar
y los rayos luminosos
doran la montaña con tibieza.

Nos quitamos los crampones
al pie de gigantescas murallas
y unidos por cuerda los tres
iniciamos la vertical escalada.
Los largos de cuerda
se suceden unos a otros.
El líder observa desde arriba
Sólo cabezas, hombros y brazos
se perfilan en escorzada visión.

Abajo, entre grandes pedregales,
descienden las aguas turbias
de torrentoso estero
del cordillerano cajón.

Serias dificultades ofrece la ruta
en la escarpada ladera que
como bastiones defiende la cumbre señera.
Primero: bloqueados por muro liso
sin asideros bajamos algunos metros,
siguiendo por ancha grieta.
Luego, enormes bloques de hielo empotrado
impiden el acceso.
Franqueamos la pasada expuesta
con pie en roca y el otro en el frío elemento
tallando pequeños escalones con mano diestra.

Llegamos a la ansiada cima, muy pequeña,
área en que apenas los tres montañeros
se arriman fuertes abrazos
y gritos de alegría,
rescate de testimonios
y la ritual fotografía.
Admiramos el sobrecogedor espectáculo
de innumerables cumbres
que nos rodean
y que el ocaso del sol de índigo las teñía.
Delgada y muy larga sobre una ladera
se dibuja la montaña
justificando el nombre de monte Aguja.
En el fondo del espíritu
un sentimiento intangible
difícil de describir acaso.

Para bajar montamos seguros anclajes
y por las cuerdas que cuelgan
en la pared como arañas,
descendiendo por el hilo
desde su red nos descolgamos
por las elevadas murallas
una y otra vez hasta llegar al pie.

Luego caminamos por la pendiente helada
hasta el campamento alto
cuando anochecía.

Camarada escalador, contigo trepamos
las difíciles vías del monte La Campana.
Abriste con diestra decisión una ruta
que lleva tu nombre, la "Chirinos-Honorato".
De este mundo tempranamente partiste
cuando aún las laderas escarpadas subir podías.
Has emprendido la sombría escalada
al monte de la eternidad
de cuya cima no se desciende jamás.
Los amigos y compañeros de cordada
te recordaremos siempre
con respeto y aprecio
y con tu cara de triunfo sonriente.



Notas:
[1] Vega: superficie cubierta de pasto, que se encuentra generalmente en el fondo de los cajones cordilleranos.
[2] Vibram: nombre de marca de la suela de goma del zapato de montaña.
[3] Piolet: Herramienta deportiva parecida a una picota, que tiene múltiples usos en el montañismo.
[4] Crampones: sobresuelas metálicas con puntas, que se fijan con correas al zapato de montaña y que sirven para caminar y escalar sobre el hielo.
[5] Ventisquero: río de hielo.
[6] Penitentes: Formaciones de hielo de forma piramidal, que aparecen sobre los glaciares en las altas montañas. Se asemejan a monjes encapuchados orando; de ahí su nombre.
[7] Acarreos: Grandes pedregales que se encuentran en las laderas de las montañas.

jueves, enero 07, 2010

POR QUÉ TÚ.

¿Por qué tú no eres el joyero
que conduce los ascensores de Valparaíso?

¿Por qué tú no eres Diputado de la República
que legisla para los pescadores de
la Caleta Dalcahue?

¿Por qué tú
no formas una Punta de Diamante
con la derecha , la izquierda y el centro?

¿Por qué tú no eres el Rabino
de la Iglesia La Merced?

Tejes y destejes las palomas en la Plaza Mayor.
no eres viento de las Quebradas en el
matrimonio de la Sole. Por qué no.
Sembrar “cabritas” y merluzas en el Puerto.

¿Por qué no?

Leticia Mora

lunes, octubre 12, 2009

ASI LA VEO.


Cada mañana veo el despertar de mi paceña amada.
Sale de su sueño para alumbrar la telaraña dulce de la jornada.
¡Hola, Negrito!, su boca exclama mientras estira su cuerpo en tensa liana.
Yo la beso en los labios, la nariz y la frente, eufórico de saludarla.
Ella es eterno aljibe para mi ansia receptora de mi simiente blanca,
que en sus entrañas estalla, dulce culminación de mis ataques.
Del muñido lecho se levanta y camina por el departamento
despertando las paredes, cada rincón, la cocina, toda la casa.
El humeante café del albo tazón calienta su cuerpo
y se le ilumina la cara.
Cierra la puerta cuando al trabajo marcha,
quedo solo, en el silencio de la sala, corro al dormitorio,
hago la cama, y huelo en las sábanas la fragancia,
que ella, mi amada, en su dormir dejara.
Y yo la veo caminar por las calles santiaguinas, de los hombres admirada.
Sol y farol es de tantas almas. Mas yo sé que a mi sólo me ama
Así la veo, sangre en mi sangre, clara.

Carlos Saa

miércoles, septiembre 23, 2009

FLOR DÍAZ CASTILLO


ECLIPSE DE SOL

Bajé del cerro de noche
queriendo alcanzar la Luna
que se miraba en el mar
pero me dejé llevar
por el graznar de gaviotas
Me senté sobre una roca
y me puse a meditar.
Veía como las horas
pasaban de dos en dos
jugando con el reloj
que quería poner orden
A tan singular desorden
trataba de corregir
Se quería hacer oír
gritándole a los minutos
que sobre el mar
diminutos
a un barco querían subir.
Los segundos resbalaban
y no fueron la excepción
Le dieron un empujón
al tiempo que confundido
se volvió despavorido
a pedir explicación.
Cuánta confusión se armó
por un par de travesuras
Se peleó el Sol con la Luna
y las gentes no entendían
por qué había llegado el día
de golpe y tan de repente
La televisión que siempre
quiere tener la razón
dijo eclipse de Sol
mientras la Luna reía



ALAMEDAS ABIERTAS

Tu país soñaste libre
donde todos por igual
Se repartiera el pan
como sólo los hermanos
unidos manos con manos
y sin mirar condición
el empleado y el patrón
fueran acortando brecha
y tener justa cosecha
sin poner oposición.

Allá en húmedo sur
sus esperanzas juntaron
y en ti las depositaron
cuando vieron por el riel
a velocidad del tren
de la salud que llegaba
junto con la madrugada
sus males a socorrer
los hombres que como tú
luchan por la libertad
por la justicia y la paz
van naciendo día a día
para mantener prendida
la lucha por la razón
hasta abrir las alamedas
compañero salvador.



SUEÑOS DE LIBERTAD.

Manuel Rodríguez que vas
Por los caminos volando
Y con el viento entonando
Tu canción de libertad
Como manantial sereno
Tu voz la dejas sentir
Para quien te quiere oír
Y agarrarse de tus sueños
Basta un poquito de empeño
Y a tu caballo subir
Quién dijo que te mataron
Si corriendo por la vida
Vas como el sol de los días
Recorriendo el mundo entero
Si las fronteras no existen
Para tu lucha guerrillera
Tu rompiste las cadenas
En esa mañana triste
Cuando el balazo sentiste
Te transformaste en bandera.



FLOR DÍAZ CASTILLO nació en Carahue, IX Región de la Araucanía. Estudió en el Colegio Darío Salas y luego en el Liceo C-18 de Carahue. Tempranamente descubrió su vocación de poeta, obteniendo diversos premios en concursos literarios. Ha publicado sus trabajos en la Revista Erato de Collipulli, en la del Pacífico, de la Sociedad de Escritores de Valparaíso y en la Antología Anual de ALIRE. Formó parte del Centro Cultural Gilberto Catalán en la década de los 80. Por razones familiares se trasladó a Valparaíso, donde participa activamente en la Sociedad de Escritores, en la Agrupación de Poetas Itinerantes Rubén Darío y en el Grupo Literario La Mano. Dado su alto compromiso con la Literatura, fue nombrada presidenta del Grupo Itinerante. Su última publicación ha sido en la Revista del Paxcífico de la Sociedad de Escritores de Valparaíso. Actualmente proyecta la publicación de un poemario individual.

jueves, agosto 20, 2009

POSTAL

Playa Guardamar en Alicante, España




En la ciudad del silencio
nadie quiere confesar su devoción
a las deidades muertas;
el aire es de un mutismo milenario
y todo en él naufraga:
las miradas con puntos suspensivos,
las miradas al sol interrogantes,
las miradas honestas de los niños...
No puede conversarse lo esencial
porque la prisa corre más rápido las páginas.
Se le olvida decir a la madre, al hermano
-toma mi voz prestada si hace falta,
si dudas, si flaqueas cuando la noche venga
inoportuna-
Yo estoy de vacaciones en la costa,
lejos de su silencio
anclado, de sus días
y cada anochecer
cenamos con la risa las sobras de palabras
o dora la sartén
promesas, gestos leves, tan fáciles de asir,
de pronunciar
y me quiero quedar con este timbre,
con este olor a sal
que todo lo sazona.
Marina Tapia
escrito entre Alicante y Madrid

martes, agosto 11, 2009

CUERVOS


Poema colectivo basado en el texto “Los Cuervos”
(“Al País de Poe”) de Luis Andrés Figueroa
Autores (respectivamente):
Darío Valdebenito, Elena Montaner, Doris Iturrieta, Libertad Manque,
Vicente Sardes, Carlos Eduardo Saa, Flor Díaz, Francisca Avaria e Iván Tapia.



I
Los cuervos, después de girar
en redondel,
se excitaron con el cielo voluptuoso
y se apasionaron tanto que
desarrollaron la redonda mesa,
aquella que habían hecho con
sus aleteos mágicos.
Luego inflamaron sus alas
aguijonearon sus vientres
y se lanzaron hacia el árbol
de la vida.

Primero, quisieron apocar el árbol
humillarlo y rebajarlo hasta sus
raíces,
mas éste no se amedrentó,
tomó su copa, bebió el vino
que le ofrecían las farras que
estaban a su lado
y partió silbando como un
paladín del reino.

II
Es seguro encontrar un buitre sobre mi cara
como un cuchillo sus garras en mis ojos
En un concierto engañoso sus graznidos de pájaro macabro
Esta muerte lenta baila sobre la tumba que me espera
infalible la tiniebla está al acecho
en lucha eterna con el cuervo del pecado
mi ser erróneo cae a los pies de una flor deshecha.

III
Se esparce la lluvia;
derrama y extiende sus gotas
sobre el graznar de cuervos
que huyen dispersos del invierno.

Desparramado el dolor
del hombre… que ya no es hombre
hoy disemina justicia
revoloteando en su pueblo.

IV
Altruista se pasea
por las praderas de la palabra
Generoso en el riego
A las flores secas
desprendiendo los colores
para sus noches silentes
Pródigo recolecta néctares
a su alborada.

La montaña araña el cielo
con la espada de la duda
Ruge el trueno que se rompe
en la última plegaria
del bienhechor insaciable
que atrapó… solo la pluma del Cuervo.

V
Tranquilo, confiado, fanfarrón
Reflexivamente
en la inocencia de la modestia
dicen que se convirtió en cuervo.

VI
La ferocidad del ave
de siniestra sotana
desgarró el sueño
y la esperanza desolada.
El rigor del vuelo
devastó los campos
de la etérea Britania
decapitando inservible
el alba del caballero
de nívea capa
e inhumana espada.
Lloran las ninfas
en compasivas arias
y en humanitario
gesto lavan las llagas
de la dolida patria.

VII
Cuervo que rasgas las aguas impertérrito
haciendo cuna para recibir la lluvia
que a carcajadas rompe la piedra,
dejando atónito al cielo que pare, desparrama.
Cubre de verdes múltiples
la cabellera del mundo
sobrecogido, latiente, sordo
aleteo transparente en un ir y venir
recogiendo podredumbre
de una humanidad
a la espera del Rey y su
redonda mesa
en la metamorfosis
del Ave Negra y Alada.

VIII
Negros silencios
poquedad que abre fosos
descaro que envaina
o desenvaina sin turbación
espacios o cuchillos
levantan la voz
sin crepúsculos de vida.

Resplandece la piedra
sin vacilación, con atrevimiento
mientras giran redondos
las banderas con frescura
sin extralimitarse
más, tampoco limitarse
en la vergüenza de la lluvia.

Tímidos, temblorosos
por la sangre que batalla
y abre guerras sin bochorno
con descaro, atrevimiento
emblemas de insolentes
que no precisan círculos
para violentarse
contra los desposeídos.

IX
“En este silencio
colmado de aguas
viento y cuchillos negros”
está cifrado el destino
de multitud de naciones.

En este silencio de aguas
secreto susurro
nos trae el viento.

El gran árbol se sacude
moribundo
en clave de cuervos negros.

domingo, agosto 09, 2009

RECITAL DE DANILO SALINAS ALCAYAGA

Recital celebrado el 7 de Agosto de 2009, en la casa de La Mano, con los integrantes del Grupo Literario La Mano y la madre del poeta. Luego del recital y la rueda de opiniones de los asistentes acerca de los textos leídos, como es costumbre, se continuó con un taller y tertulia.

Lectura y análisis de los textos de Danilo.
La madre del poeta, la Sra. Alcayaga.
Danilo y La Mano


Danilo recitando.


Atentos a la lectura poética.


jueves, julio 30, 2009

LA ESPERANZA DE UNA PÉRDIDA


Han desaparecido miles de almas
aquellos paisajes del edén chileno
como la leyenda chilota que arrasa en su ciudad
marcaron huellas en esta historia
cuerpos y osamentas en todo el largo de la nación
el debido susto de ideologías diferentes
limpiar... ¡qué limpiar por pensamientos osados!
como el águila que vigila una presa exquisita.

Aún han pasado el tiempo de la esperanza
el gran fantasma del dilema
entes que han resucitado como el suspiro de un alivio
seres en busca de sus amados redivivos
no tienen ninguna respuesta
por hoy la verdad es que no hay verdad diáfana
estas atrocidades pasadas vacilan con falsas fiestas.

Benditos los espíritus que fueron arrojados
contra el viento del mar
benditos los sufrimientos de los andantes terrestres
benditos todo ser en la marginación
benditos por la defensa de los derechos humanos
benditos todas las personas que fueron torturadas
y sometidas a hechos inhumanos
benditos que luchan por la justicia de la verdad
benditos por el respeto de las vidas
todos tenemos el don de vivir único e irreparable
y no es retroalimentación positiva ni negativa
no dejar de huir el quinto mandamiento
Al final del camino hay una Estrella que nos ilumina
en cada motor rojo y conciencia.


Patricia Montoya


SILENCIO


Como sentirme aislada cuando muchos me rodean,
vivo cayendo en un pozo sin fondo
¿Cuanto más he de esperar por eso?
Es que el mundo me ha negado la
felicidad de vivir en paredes de aire.

Mi cabeza gira por las noches y
veo la luna dividirse en cintas,
no recuerdo cual es su forma.
El tiempo se ha consumido tan
lento que deseo gritar, pero el miedo
cubre mi boca.

Me pregunto si alguien me recuerda.
Acaso no escuchan mis lágrimas
quebrando el frío asfalto.

Si tan solo las ataduras fueran
físicas... mi corazón no tendría
este puñal de acero como único
amigo.


Maribel Aravena Barrientos
Escrito en marzo de 2003, luego de una visita a la cárcel.

LA VAQUERA DE LA FINOJOSA


Moza tan fermosa
non vi en la frontera
como una vaquera
de la Finojosa.

Faciendo la vía
del Calatraveño
a Santa María
vencido del sueño
por tierra fragosa
perdí la carrera
do vi la vaquera
de la Finojosa.

En un verde parado
de rosas e flores
guardando ganado
con otros pastores
la vi tan graciosa
que apenas creyera
que fuera vaquera
de la Finojosa.

Non creo las rosas
de la primavera
sean tan fermosas
nin de tal manera,
fablando sin glosa
si antes sopiera
de aquesa vaquera
de la Finojosa.

Díjele "Donosa
(por saber quién era)
¿do es la vaquera
de la Finojosa?

"Bien como riendo
dijo "Bien vengades
que yo bien entiendo
lo que demandades.

Non es deseosa
de amar, nin lo espera,
aquesa vaquera
de la Finojosa".


Marqués de Santillana
http://www.los-poetas.com/g/biomarques.htm

Vocabulario
Faciendo la vía: Yendo de camino.
Fragosa: Escarpada.
Perdí la carrera: Me extravíe.
Do: Donde.
E: Y.
Sin glosa: Sin comentarios.
Donosa: Graciosa.

GIGLIO BRIGNARDELLO DUNDO


EN SUS RODILLAS

I.

El miedo de ser un animal,
de estar mordiendo
me hacia retroceder hasta el borde de la cama.
Entonces tomabas mis dientes
y como un espejo de mi
mordías mi hombro.

Dulce.

Con la boca abierta, sentía
el sabor calido de esa piel que nunca supe de quien era.
Tuya o mía.
Repetida como la imagen
en dos espejos el uno frente al otro.


II.

La rinitis tal vez sea el castigo
de meter la nariz entre los libros,
una y otras vez, como el adicto en la cocaína,
o la vuelta a la carga en mitad de la noche
tras de numerosos orgasmos.

El ímpetu genera su retribución.

El liquido nasal expulsado, así sea acaso
el origen de este cerebro quijotescamente seco
a punto de inflamarse al mas leve roce,
repleto en citas, estropeándose.

Biblioteca de babel sin traductores.

Los lentes pesan mas que el resto de la cabeza.

El seso lleno de aire como un zeppelín
se busca a si mismo, sin conocerse en su zumbido
como un niño que escruta tras
el espejo para ver quien esta allí.


III.

Pero mi corazón era una nuez
con una de sus mitades extraviada.


IV.

Escudriño mi saliva como un mapa
en el surgen arcas desconocidas,
calles de nombres secretos.
Una de ellas: tu nombre.


IV.

No soy este terreno seco,
en medio de los edificios y las calles.
Desnudo de toda piedra, capital
y de obra humana.

Soy un poco mas que eso.


V.

Un hombre y una mujer vistos desde lejos parecen
solo dos manchas en medio del paisaje recién lavado.

Un hombre y una mujer, pese a sus sonidos naturales,
ante el mar de los sonidos
son corruptibles, ligeros, enormemente transitorios
como hogueras encendidas
y
sin embargo
el uno para el otro, son mas poblados,
floridos
que cualquier otro lugar
que signifique mundo, paisaje
como si el uno sin el otro no existiera.


VI.

No tenerte
duele como si te hubiese encontrado
y perdido 100.000 veces.


VII.

No pude cargar mas cosas.
Un par de maletas viejas contenían todo lo
que deseaba llevarme.
El resto iba conmigo,
recuerdos.
Ellos son ropa cuando estoy desnudo.

Escudriño en ellos
con la misma ilusión de quien sostiene en una flor marchita
el recuerdo entero de una mujer para la que iba destinada

“ - El olvido es un cáncer demasiado ramificado.
La memoria una botella de licor rarísimo evaporándose.
En esos vahos los recuerdos se montan alegres para huir de ti”
Me dices.

Yo sonrió al escuchar, sin saber quien eres.


MARCO ANTONIO STRAUBE NUÑEZ


SOMNOLENCIA

Noches nauseabundas de gritos silenciosos.
Rompederos de olas que escuchan tormentos
De una vida no deseada.

Si, ¿quién te consolará?
Si, ¡entraste en la perfección
Del fabricante de dolores!

Tus víctimas se agolpan en tus fantasías
De una eterna juventud,
Que respiran desangrando
Un pasado perfectamente acotado,
Nublando tu presente carmesí.

Líquido oxigenado que refrescas mis ensueños.
Recuerdos otoñales fosilizados con aroma
De muerte.

¿Porqué será que cuesta tanto entender?
¡Palabras mudas en plenitud de ausencia!

Rompecabezas y puzzles
Entremezclados en cantos nocturnos
De gaviotas que buscan víctimas en el mar.

¡Cuando entenderemos el camino del abismo
Para que nos conduzca al fin de los temores?

Frutos desolados de esfuerzos imbatibles
Que se venden en recuerdo de algunos
Que quedaron a orilla de la nada.

Clamor ajeno que desespera al amigo
Que observa el consumo
De una estrella que se asfixia
En el firmamento.

Futuro grosero de estructuras funestas
Que amargan el deambular de momias olvidadas.

Gritos quejumbrosos de persecuciones internas
Sacrificios de purificación que rompen la solemnidad
Del Omnisciente.

Solo tú, solo tú sombra mía,
Ilusión que nace como el
Roble y la encina abatida,
Copulando esperanza y amor
De un mañana sin fin……


MISÁNTROPO ENCANTADO

Excretas de pensamientos abominables
Que disfrazan encuentros plagados de sudor,
Ruptura siniestra que combaten en lógica indeseable.

Ser acorralado de placeres impúdicos,
En sórdidos amaneceres demoliendo negaciones de
Advertencias ineficaces.

Discurso de sobremesa en escenario público,
Mediocridad epidémica de sinfonía efímera,
Sobrecogedoramente bella.

Escupitajo implacable encarnado en código
Destructivo en tour al vacío inexistente.

Estafa denunciada en museos virtuales
Para tu mente cautiva
Con acciones cancerígenas
Que succionan fachadas aplaudibles.

Crepúsculo siniestro de artilugio perverso,
Que conlleva con astucia la virulencia postradora.

Acciones culturales imberbe, que deforman
Y politizan el carácter soñado,
Fraguando maquinaciones arrasadoras
Con apariencia de virtud.

Adopción mercantil de penetrante anarquía,
Provocadora de estupor y coagulación insostenible.
Engendro acuoso molesto que ensucias las retinas
Y excitas descuentos en tarjetas algebraicas.

Plaga abrumadora de fugaz encanto
Que editas respuestas de actos reflejos
En excelsos maniquíes

Apetencia insaciable que acongoja los deseos
En aperitivos mutilantes de cenas sin saciar.

Acciones motrices supinas condicionantes de reflexión
De exquisito aspecto exterior y gusto refinado en festines
Sin indemnizaciones.

Y al fin de cuentas, solo quedan surcos,
Engranas putrefactas y cascajos en tu semblante
Que denuncian tu desentrañable
Amanecer y tu diario corretear.
Que jamás sucumbirá
Hasta que pares de desear.


ELECTO YO

Laudos lanzados al viento como invocación
Disfrazada de molestia pero con trasfondo patético.

Mesar de barbilla como aguijón escondido
En boardilla milimétrica de dictamen inmoral.

Fragmento desestructurado de rutina infectada
Que justifica actos en función de otros
Pero con beneficio exclusivo.

Subordinación de alucinaciones catatímicas
Con imágenes de neurotismo delirante y
Obsesión por lo ajeno de vivencias oníricas.
Que crece como espejismo en la indiferencia
De posiciones transfiguradas de otros.

Cultures salutíferos de ganancias artificiosas
Acompañado con delirios de reconocimiento.

Convulsiones crepusculares
En discurso espontaneo
De sinfonía monótona y anacrónica.

Arrogancia susurrante
Acompañada de lloriqueos solemnes
Que impresionan como esquizofrenia amanerada
Extravagante y locuaz.

Irrupción amnésica de gracia conmovedora
Quebrantadamente oculta
Que emerge y desbordan embrujos calcinantes
Con espasmos convencedores
Sumando Incoherencias lastimeras
Con final de júbilo.
Temporalidad relativa de falsas prioridades
Yugada a promesas hechas
Como prohibición confidencial.

Singularidad enrarecida de antología perfecta
En toda ausencia de lógica.

Víbora alucinatoria
Con elocuente verborrea que levantas endechas
Y pronuncias promesas con destino demarcado
Sellado y nunca cumplido

Besos y abrazos a sombras que ridiculizan
A auténticos servidores.

¡Quien te pondrá fin!
Si eres amigo de los amigo de tus amigos
Y cercano a los cercanos de tus cercanos.

¿Podrá entonces terminar tu gracia?
¡Para que des paso a la gracia de otro!
Que escamotee menos.
Estarás dispuesto a dejar aquello
Que en apariencia te engrandece.

Si
¡hazlo!
Para encanto de los
Que aun creen en la política.


Marco Antonio Straube Nuñez es Educador Diferencial y reside en la ciudad de Arica. Tiene una vasta experiencia en el tratamiento de niños con discapacidad intelectual y autismo.

ODA A LA CONCHITA ROÍDA.


Este trozo de ensayo poema o como se quiera llamar, nace a causa de que en la playa... no tengo idea de su nombre (Las cruces) he comenzado a recoger conchitas pero no de las de siempre, mas bien ya las casi destruidas por el tiempo y todo el desarrollo que este trae, ya que siempre he recogido debido al estudio de mi amada carrera veterinaria conchitas lo menos dañadas en incluso en plena vida.


ODA A LA CONCHITA ROÍDA.

Siempre toman las más limpias,
las más enteras y las recién expulsadas por la mar,
o las recién muertas,
o mas bien las con la casa ya vacía,
o el ataúd sin su cadáver,
¡Exacto! ¡Eso es! Es así,
pero el día de hoy he tomado la más roída,
con más surcos, el ataúd más herido,
con sus giros cortados;
Y me trasporto en tiempo y espacio,
viajo por los tiempos y me pregunto: ¿en que roca estuviste?
Y hoy tan distinta, desgastada y abatida,
ni siquiera apreciada para adorno de verano de algún personaje;
te he tomado viajando contigo
y transportando a centenares de años atrás
con amonitas y termofilas,
y veo tus mismas vueltas y giros de ADN
que también están presentes en la Vía Láctea,
te comparo con estos giros,
presentes en toda unidad magna o pequeña de la vida,
que hoy, carcomidos por vientos silenciosos, arena y gotas de mar
te desnudan y corrompen de a poco,
dejándote en arena como espejo y brillo eterno;

Sí, Darwin tenía razón.
Creo que hemos evolucionado
Y tú, de pequeña has pasado a arena grande y gigante,
Tomando como tuyo el fondo de la mar,

Conchita tu fuiste ……conch,
Y hoy eres ita,…. arenita.



Hans Tapia Teucher