sábado, noviembre 01, 2008

¡OH, DIOSES, SED PIADOSOS!


“La lengua es un acusador verídico entre
los hombres llenos de vana soberbia.”
Esquilo

¡Oh, Zeus!, Dios de los Griegos
¡Oh, Jesús! Dios de los cristianos.
Dispensad mi afilada lengua
como la de víbora inclemente
cuya dureza tiene juicios pedregosos
y de ella
inflexibles pensamientos brotan.

¿Quién soy para acusar diferencias?
¿para calibrar errores nefastos?
¿para construir un mundo perfecto?
Sin embargo lo hago con fuego
con razones y con miedo.
Miedo de la vida, del castigo y de lo mío.
¡Oh, Dioses sed clementes!
Mis astillas que el viento no dañare
y mi estirpe cubierta con celo
protegiendo su luz al amparo
de mi leal y fiero destierro.

La soberbia, mal que corroe,
una enfermedad que domina.
¡Ahuyentad valientes guerreros!
Sacad de estos dominios mentales
aquellas costras
de la empedrada mente
pavimentada por mis formadores.

!Oh, Cristo! ¡Oh, Zeus!
Dioses de los siglos
dadme
aquella mirada de aliento
que ahora
más que nunca
siempre requiero.


miércoles, octubre 15, 2008

HAMBRE Y SED



Francisca Avaria

Escribo y escribo
Necesidad imperiosa que no me respeta
Es hambre y sed de escribir lo que tengo
Cansancios y energías
penas y tristezas
Todo cae rendido a los pies
de esta letro dependencia

A todo y al todo
al amor y al odio
A las alegrías
también a las penas

No puedo callarle al silencio
No puedo fallarle
al Edén de la palabra
A todo tengo que escribirle

El miedo a perderme
en la ceguera incomunicada
me obliga a elucubrar
que pasaría si mi boca
se secara de palabras

Entonces me consuelo
seguiría
sintiendo

Pueden romperse las palabras
puede enmudecer mi cerebro
Aún así
mi alma
seguiría escribiendo

martes, octubre 07, 2008

ELENA MONTANER EN PARÍS


Nadie más peligroso que Paris, dios griego, quien de todas las bellas de la Antigüedad prefirió a Venus Afrodita entregándole la manzana de oro. Menos confiable aún, si nos enteramos que en Esparta robó a la hermosa Elena, esposa de Melenao, y con ese rapto provocó la guerra de Troya. Paris lo hace otra vez. Ahora es la poeta Elena Montaner la que contempla a París, Ciudad Luz, arrobada y extática, en el tiempo más propicio para el arte de Polimnia, musa de la poesía lírica, con sus “pies hundidos entre hojas otoñales”

La poeta ve pasar ante sus ojos “los versos de Víctor Hugo” y en aquellos sitios donde “el tiempo inexorable tejió aromas de sangre” se dedica a escarbar y descubrir “la historia que permanece adherida en los muros de Francia”. Desde la torre de Eifel, en “oscilante mirada desde la altura / hacia las aguas oscuras de la historia”, es vigía de los tiempos y mira los siglos a través de su “cota de guerrera impávida” y rompe “las barreras del tiempo” en su “entramado de acero oscuro”

Se anima a ir más allá, cuando cruza la morada de los muertos y conversa con Marie Madelaine que “ha quedado sola en de profundis”. “Atisbando las miradas de tantos muertos / caídos en batallas interminables”, desfilan ante sus ojos los espíritus de María Antonieta, Carlo Magno, Napoleón, Víctor Hugo, Eifel, Juana Mártir…

Antes de París, la poeta era ciega pues no tenía las imágenes de luz que irradia la ciudad eterna. Ahora asegura “Mis cuencas vacías se llenaron de la Francia”; ahora es parte de esa multitud protagonista “atónita de tanta historia” pues han quedado sus manos “sobre huellas de otras manos”. La experiencia es inefable, cargada de emociones que sólo el Sena –agua primordial- “río de aguas sencillas”, puede explicar con sus voces “Cargadas de historias de sonidos de susurros”

DANILO SALINAS, EL POETA DE LAS TEATINAS.


“¿Dónde marchaste vida?” es la pregunta existencial y desgarradora de Salinas Alcayaga, poeta nostálgico de un pasado feliz, cuando el hombre disfrutaba la intimidad del hogar sin urgencias, en “la morada que vestía de gala/ en tiempos de luna”. Añora esas cumbres de la cultura helénica, aquél “reino místico del pensar”, ahora sepultado en el olvido y en lo profundo de los mares.

Tal vez su poesía sea una reconstrucción de ese reino perfecto. Él ha encontrado el hilo de oro que lo conduce a su reencuentro; descubre en las fragancias del bosque la esencia de ese pasado. Sólo en la vida silvestre haya su perdido reino; dos ciruelos le “narran la historia de un mundo que fue y no es”.

La vida es para Danilo, el poeta, “universo de grises y coloridos sueños”. En uno de sus textos, la caleta, otrora pujante planta ballenera, es “vientre esmeralda/ saca a relucir las escamas al sol”. Entre salvias, resinas, peumos, boldos, hierbas, retamos, espinos, manzanillas, plateros, mirlos, ruiseñores y zorzales; allí, en ese paraíso silvestre, está su santuario, su habitáculo poético, allí donde teme se irá “congelando la garganta de queltehues/ y se anuncia el suicidio de las palabras”

POESÍA DE DARÍO VALDEBENITO.

En el número 33 de La Mano el poeta Darío Valdebenito nos regala textos diversos en su contenido y tono. Los hay existenciales, de crítica social directa o velada, mágicos y otros cotidianos o de una gran ternura hacia la infancia.

En cuanto a la temática trascendente, destacamos ”La Gran Anfitriona” donde habla con desparpajo a la dama: “Muerte…/ he aprendido a conocerte un poco/…eres…/ llena de nostalgias oscuras y trágicas.” Pareciera que la aborda crítico, pero en verdad Darío respeta y admira la justicia y democracia de la Muerte. Si en la vida de esta sociedad sólo encontramos “un Paraíso convertido en jungla”, nos espera más allá una “gran Anfitriona”.

La vida en esta tierra suele ser muy falsa y traicionera; el dinero, la belleza y el poder son el oscuro “Triunvirato moderno” que gobierna nuestros tiempos, mas él nos anuncia: “Todo reinado tiene un principio y también un final”. La Poesía permite al hombre la espera paciente de la liberación final. Nos asegura en “Cuando los perros ya no me ladren”: “quisiera escribir aquello que no rima…/ para no llegar tarde/ a la cita con la muerte”

En “Ángeles Principiantes” intenta -¡y lo logra!- una explicación fantástica de la génesis de Valparaíso, este “puerto loco”. Dice que es un juego de ciertas criaturas celestes que lo quisieron construir “¡por eso que este Puerto no es uniforme ni ordenado!”, argumenta. Valparaíso es el “preámbulo inconcluso de un naufragio”. Llama la atención la presencia de los ángeles en el texto de Valdebenito. Algunos se han escapado de sus moradas cual sombra y transitan brevemente, como el vecinito Matías que guardaba un tesoro en sus manitas: “el último beso que su madre querida/ le entregó con cariño y con todo su amor.”

La vida transcurre “A medias todavía” y la tarea y determinación del escritor es “… buscar el día prometido en la tierra no prometida / y sigamos haciendo poesía” Quizás la solución sea volverse niño y jugar, jugar a ser infante “marchando por la calle / desfilando marcialmente en línea recta /sin importarles el ronquido de los grillos /y tampoco la angustia de los dioses”, jugar a ser poeta, que es tal vez jugar a ser un ángel principiante.

EL MÉTODO DE VICENTE SARDES

Los antiguos alquimistas buscaban un remedio que curaría todas las enfermedades del hombre. Al misterioso medicamento lo llamaron “panacea”. El poeta Vicente Sardes lo ha encontrado, y es una mezcla de mujer y poesía, de dolor y esperanza, de soledad compartida con soledad indiferente. Mientras el planeta “agónico se desparrama/… / en el vergel del cemento” él está convencido que vendrá “un futuro mejor”. “Con la metodología de la panacea” nos impulsa a amar la vida: “Despierto, silente / refriego, observo/ y me encandilo / estoy vivo”

La Mujer es ese “ser de magia infinita”, “la estructura / más bella que el holocausto / pudiera terminar”, una “Necesidad o bien común” para todo ser humano, sobre todo varón. Sus poemas son verdaderos orgasmos de palabras, como en “Desvarío”. El hombre necesita, ama y admira a aquella que, aún siendo niña “seductora inconsciente, / encantadora, que ignoras / castamente los efectos / de tus vivos encantos” es capaz de conmoverle intensamente con sus “Pezones que erectan todo mi ser” (“Niña mujer”)

Estos textos transcurren en Valparaíso, ciudad que define como una “Soledad compartida”. Dice que “la soledad es un cautiverio”, “la indiferencia absoluta / de tolerancia y comprensión”, cuando la vida “atormentada de espacios / limitados y desquebrajados” se vuelve una “Soledad indiferente”. Pero Sardes ha trascendido al dolor de la existencia, pues descubrió un elixir irresistible.

En estos versos encontramos la perfecta definición de su lenguaje: “descripción extrema / de acontecimientos y situaciones / orgánicas, abstractas, ineludibles / al son de la campana / y el ruido atormentador”

domingo, septiembre 21, 2008

SOLEDAD COMPARTIDA

Vicente Sardes

Ciudad que encanta, Valparaíso

Solo pero fuerte
ante la adversidad,
importante los seres
que dejaron la ciudad,
con ese legado tan particular.

Sólido y consistente
con nuestro peregrinar,
grandes las calles
que nos ven transitar,
preciosos los jardines con vista al mar.

Me entretengo
me sumerjo
de arriba abajo
de costa a cerro
recorro mi puerto,
disfrutando lo que nos brinda
la madre tierra
variedad, color y sabor.

Mercado Cardonal
en el barrio Almendral
movimiento constante
de gente tan diversa
engrandeciendo nuestra ciudad.

Continúo prosigo,
escudriñando el anfiteatro
y la costanera
que dramatiza su agonía.
En el laberinto del tiempo
sin perder nunca la magia de encantar
de generar un espacio
en nuestra comunidad.

martes, septiembre 02, 2008

NO TEMAS, DÉJATE CAER.


"Es duro un pueblo que ha escapado de un desastre"
Esquilo



Cuando se toca fondo
y el desastre unta el pan
de desesperanza
aparece la luz
y el suelo acoge al ser
envuelto en lágrimas
para hacerlo renacer
de sus cenizas
hasta tocar el sol
de un nuevo amanecer

Flor Díaz

SOLO A VECES


“Es provechoso parecer insensato cuando uno es cuerdo"
Esquilo, creador de la Tragedia Griega.


A veces parecer lo que no soy
No siempre ser lo que parezco
Tal vez mañana sea
lo que hoy quiero parecer
Me canso del orden de mis genes
creer a veces que me llamo desorden
Tanto pienso que de pronto
me despienso
entonces al menos un instante solo siento
En tiempos tristes verme como alegre
En el camino del amar doloroso
parecer que no amo
Dejar de ser tan transparente
y así no me descifren al instante
En fin si no descubren como soy
será más fácil protegerme
de hieles ataviadas de mieles.


Francisca Avaria M.

LAS PALABRAS


"Las palabras son médicos de la enfermedad de la cólera"
Esquilo


Las palabras ruedan
ruedan y se cruzan
como sonámbulos en cólera,
sin medicamentos homeopáticos
o químicos


Las palabras cantan
en los versos del poeta
Caminan en la prosa en línea recta o curvilínea
Todas ellas son las estrellas del cosmos poético
y son cometas de los sueños
traducidos en un cuento

Las palabras sobran, el murmullo queda
y el silencio... desnuda el alma


Darío Valdebenito

martes, marzo 04, 2008

HOMENAJE A LA MUJER



Poema colectivo escrito por: Doris Iturrieta, Danilo Salinas Alcayaga, Vicente Sardes, Flor Díaz, Darío Valdebenito e Iván Tapia.

I
Eres estrellita hermosa
de mi jardín en flor
Inundas todo el campo
y el cabello de mi amor

II
Se han ido las voces de los poetas
embriagados por aroma de jazmín
Han quedado suspendidos
acompañando al viento
Sus voces se filtran por las ventanas alicaídas

Ya no gime el niño
que lloraba por su pan
pues respiró la esperanza perfumada
de sus cantos
con los ojos húmedos

Ellos desplegaron vuelos
hacia nuevos horizontes
en busca de la fragancia hecha palabra

III
Eres aroma perturbador
abrazas mi cuerpo
sin decir adiós
Yo limpio mis heridas
sujeto al yugo
de la soledad perdida
hasta encontrar la luz
del nacimiento
de la persona aludida

IV
Aroma dulce y fresco
que en el aire me acunas
soñando con la luna
de los campos en flor
y como ruiseñor
planeas por la mesa
derribando tristezas
con tu olor de colores
abres los corazones
para hacerlos sentir

V
Tú princesa de los jardines
y de los corazones perfumados
yaces elocuente
en vistoso traje de vidrio
pincelando el aire
con ebrio aroma de fragancias

Tus flores blancas
son estrellas permanentes
Con brazos delicados y amorosos
mezclas el éxtasis del amor.
Es tu mirada
la blancura de las almas
representando la inocencia
llana e inmaculada
y el ver de tus ojos
la misma alma de tu dulce cintura

VI
Explosión de estrellas albas
caricia del aroma de esta sala
fuente nocturnal de mis anhelos
rocío temprano de las horas quietas
verde racimo de la mesa hogareña
generosa vertiente de la vida
Eso eres tú mujer

jueves, enero 24, 2008

CANGREJO HUMANO

Poema colectivo inspirado en
imagen creada por Daniel Tapia.
Autores: Darío Valdebenito,
Vicente Sardes e Iván Tapia;
escrito el 30 de agosto de 2007.
I
El cráneo loco de ira
por su desalojo del cuerpo
de sus huesos y vértebras,
se sintió desposeído y huérfano
del mundo de los ausentes.
Una lujuria impredecible
entre los muertos del obituario del día
sin saber que los gusanos
eran los artesanos de las tenazas
para suplantar los huesos de las manos
de las calaveras enmohecidas por el tiempo,
y donde el conjuro sería siempre el mismo:
"Abra cadabra, tenazas de cabra,
el cráneo sesgado,
era malo, de fábrica"

II
Espolón en la cabeza
Muerte macabra y profunda
Cangrejo devorando
mi cuerpo y mi alma
El cuerpo devora
toda esperanza
Mi espíritu divaga
hasta encontrar
la paz eterna.

III
¿Dónde está la vida?
¿en ese cráneo violaceo,
casi desangrado
o en el hiperkinético cangrejo
que ha hecho de ella
su morada?

Las cuencas sanguinolentas
Los filudos dedos
que rascan la corteza
de esta ciudad metálica
No hay olfato
la cabeza brilla
esfera acerada
Punzante el ojo inexistente
La policía viene a buscarle

¿Por qué un cangrejo
me escogió como escena del crimen?
Se alimenta de mis redes neuronales
absorve el extraño habitante
mis sueños
y hace quijotadas en los bares
y otros nocturnos letrocinios

Quisiera padecer de la hipotiposis
cervantezca
y habitar todos estos mundos
sin necesidad de libar sangre
ni devorar crustáceos
ni moluscos marinos
aliñados con palabras venenosas.

martes, enero 15, 2008

AÍDA BURR GUAJARDO



Textos publicado en el Almanaque 18;

Farmo Química del Pacífico S.A.;

edición N°73, año 1992,

en la página 152,

firmado por JDL.



"El 7 de julio de 1991 falleció en Valparaíso, víctima de un trágico accidente del tránsito, la antigua educadora señorita Aída Burr Guajardo.
Era muy estimada por sus colegas y por quienes la conocieron . ejercía su apostolado con fe, humildad y modestia, cualidades que supo inculcar a sus alumnos. Gozaba de una merecida jubilación y descanso, mas, a los 80 años el destino tronchó su vida.
Era ella una entusiasta admiradora de nuestro Almanaque que divulgaba con gran entusiasmo, siendo a la vez una inspirada escritora y poetisa. Varios de sus poemas tuvieron cabida en nuestras páginas. Como un recuerdo, insertamos en esta edición su poema Anhelos, publicado en 1985.
La recordamos con sincero afecto, deseándole un eterno descanso en paz."


ANHELOS



Anhelo, ser flor de aroma delicado,
servir con mi néctar, deleitar las almas,
me dejaría coger por manos generosas
que adornasen el hogar, los altares.


Anhelo ser cisne, jugar con los niños,
hundiendo mi cabeza entre las ondas
comería las migajas que arrojasen a las aguas
y al emerger, riesen todos como en rondas.


Anhelo ser nube blanca, como la nieve,
trenzar un Haz de Amor desde la altura
para unir a los hombres de la Tierra
y lograr que, algún día, la Paz reine.


¡Qué se cumplan mis anhelos
de ser cisne, flor y nube
para acallar la inquietud
que me acompaña siempre!

EL PATO AZUL




Darío Valdebenito


Hoy colorée un Pato azul

porque nunca he visto un pato azul

¡Y que me importa que los demás patos

sean de otros colores!

si lo importante para mí es lo que yo

deseo ver, o tener.


Ver un Pato azul le da tranquilidad a mi

alma,

es ver clarear un nuevo amanecer

es el remanso del silencio en el eco

fenecido.


Mi Pato azul es tierno y cariñoso

callado y astuto como un espejo que nada

nos reprocha cuando nos miramos en él,

pero nos deja entrever nuestras debilidades

o temores.


El Pato azul mío también sabe de

gastos y de política, además le encanta el deporte.

Ama la naturaleza, la música y le gusta cantar,

pero canta, horrorosamente mal.


No le gusta ser figurín ni farándulero de la

televisión o de diarios y revistas,

menos salir inflando el pecho en un Silabario.

Siempre le ha gustado ser azul, como la inmensidad

del mar o el infinito cielo y por eso, por ser azul...

es que yo, tanto lo quiero.